Tanya Mohn / The New York Times

Un miércoles reciente, Giuliano Barolo trabajó en el centro de servicio al proceso de negocios de Dow Chemical en Bombay, mientras Swati Tribedy lo hizo en la planta manufacturera de la misma compañía en Mozzanica, Italia.

Él estaba haciendo el antiguo trabajo de ella y al revés. Incluso, ella estaba en el viejo escritorio de él. Desde principios de abril, Barolo de 28 años, y Tribedy de 31 han participado en un intercambio de talentos, una designación en el extranjero con la cual los empleados de la misma empresa, pero de países diferentes, cambian de puesto en forma temporal.

La nueva economía compartida incluye cosas como el intercambio de casa y departamento, transporte en coche y espacios de trabajo compartidos. Ahora, ese mismo tipo de filosofía está ganando impulso en el mundo corporativo, al menos para algunos empleados en ultramar.

El intercambio de talentos, que es típico que dure al menos un año, puede implicar menos trámites y gastos que los tradicionales nombramientos de expatriados, para los cuales las compañías tienen el costo adicional de mudar a la familia, y lidiar con escuelas y vivienda costosas.

“Es un período más corto, es menor el riesgo y es más fácil de administrar”, dijo Peter Clarke, quien lidera la práctica de los servicios mundiales de movilidad en la compañía PricewatershouseCoopers. Los intercambios también son efectivos en el desarrollo de las carreras, para promover la movilidad transfronteriza más temprano, y para atraer y retener a los empleados a los que se les ve un potencial elevado.

Barolo se enteró de la idea por una colega de su ciudad natal que tenía poco de haber regresado de un intercambio de talentos. “Ella estaba muy entusiasmada”, comentó, “y me atrajo de inmediato”.

Tribedy, quien estudio ingeniería mecánica en la universidad, pero nunca había trabajado en las manufacturas, dijo: “realmente quería experimentar otra función. Es distinto a lo que me había imaginado”.

En un informe reciente de PricewaterhouseCoopers se pronostica un incremento de 49% en los intercambios de talento en los próximos dos años, y más de uno de cada cinco negocios mundiales planearán introducir el concepto. “Típicamente, los dos empleados del intercambio comparten una estructura salarial similar y nivel de habilidades y experiencia, así es que, básicamente, se trata de una situación de quitar y poner”, explicó Clarke. A veces, los empleados hasta intercambian la vivienda, lo que es conveniente para los empleados y un ahorro en costos para las empresas porque es frecuente que el cónyuge y los hijos permanezcan en su casa. Los candidatos son los que, a menudo, se ofrecen de voluntarios para la designación, contó. Ese fue el caso de Karen Jung, una gerente en PricewaterhouseCoopers en Tysons Corner, Virginia, quien, a principios de febrero, cambió puestos con Marie Claire Delpin, una gerente de la compañía en París. Como muchos que hacen el intercambio, ambas son jóvenes de 29 años, están en el nivel junior y son solteras sin hijos.

Los beneficios, dijeron las mujeres, fueron tan diversos como aprender las diferencias entre las leyes tributarias estadounidenses y francesas hasta derribar los estereotipos culturales. Y la experiencia creó una conexión más cercana con clientes y colegas que están en Estados Unidos, comentó Delpin. PwC dijo que muchas compañías participaron en esta práctica con una base ad hoc, y buscan formalizar y expandir sus programas. En un estudio reciente de la empresa, se encontró que 71% de los empleados jóvenes quería trabajar en el ámbito internacional y consideraba esencial para el crecimiento profesional. “Ahora, las organizaciones dicen: ‘¿qué se puede hacer para retener al talento y brindarles a los empleados más jóvenes la experiencia que quieren?’”, expresó Clarke.

Sin embargo, no todas las organizaciones multinacionales, ni sus clientes, participan en los intercambios de talento o siquiera están familiarizados con ellos.

“Sí se dan, pero, en general, sobre una base de excepción”, dijo Achim Mossmann, un director de la práctica de servicios de movilidad mundial en KPMG. “A menudo, la logística resulta demasiado engorrosa; es difícil identificar candidatos que se parezca y, al mismo tiempo, liberarlos de sus funciones”.

Y hay inconvenientes: posibles pérdidas de productividad, molestias para los clientes y las compañías, y movimientos laterales para los empleados, dijo Dennis J. Garritan, socio administrativo de la firma de capital privado Palmer Hill Capital. “Aprenden nuevas habilidades, pero no se los está promoviendo; no a todos les encanta eso”, dijo.